Psicoaromaterapia: como equilibran las emociones los aceites esenciales


Aunque desde el principio de los tiempos los seres humanos nos beneficiamos de las propiedades sin igual que tienen las plantas en el ámbito terapéutico, en los últimos doscientos años se ha perdido una importante conexión con la Naturaleza debido a las creencias de nuestra civilización, en la que plantas y animales son considerados seres inferiores y únicamente proveedores de aquello que nos interese en cada momento (alimento, medicina, ropa, combustible, etc.). Esa visión materialista y egoísta, ha creado la situación actual de grave riesgo medioambiental para todos los seres vivos del planeta. Es una visión que considera que nosotros estamos separados de la Naturaleza, por lo tanto, también del resto de seres que la componen. Nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que todos los seres que poblamos este planeta estamos viajando en una enorme nave de la que nadie puede escapar, por lo tanto, todo lo que ocurre nos incumbe y afecta directa e indirectamente. Nuestros antepasados tenían claro que al estar todo relacionado en el planeta, existen nexos que unen más estrechamente a unos seres que a otros. Desde ese punto de vista, por ejemplo, podemos entender porqué ciertas plantas son alimento para algunos animales y veneno para otros. El porqué algunas plantas son medicinas para los humanos tiene mucho que ver con ese nexo. Desde el punto de vista occidental y materialista, podemos entender que las plantas, por la composición química de sus principios activos, tienen una determinada función farmacológica. La ciencia actual ha comprobado que, por ejemplo, los fenoles, son excelentes antibióticos naturales, los ésteres antiinflamatorios, los éteres equilibrantes del sistema nervioso, etc. Experimentos realizados en la década de los 80 del siglo pasado por los científicos japoneses S. Toori, H. Fukuda, H. Kanemoto, R. Miyanchi, Y. Hamauzu y M. Kawasaki, midiendo la respuesta cerebral (CNV) frente al olor de distintos aceites esenciales obtenidos de plantas, corroboraron las observaciones empíricas de infinidad de aromaterapeutas sobre sus efectos a nivel mental (básicamente sedantes y estimulantes). Es también en la década de los 80 cuando el aromaterapeuta inglés Robert Tisserand, comienza a divulgar sus investigaciones sobre psicoaromaterapia, siendo uno de los pioneros en desarrollarla. La escuela anglosajona de aromaterapia sólo emplea los aceites esenciales por vía externa (olfacción, masaje, baños). Es principalmente a través del masaje o la olfacción, que se realizan los tratamientos de aromaterapia enfocados a trastornos emocionales o psicológicos. La escuela francesa de aromaterapia (practicada por médicos), sin embargo, también usa la vía interna para sus tratamientos. Sin embargo, la mayor parte de tratamientos de psico-aromaterapia se realizan, básicamente oliendo los aceites esenciales naturales. El masaje es muy buen recurso, especialmente para ayudar a conseguir la relajación necesaria para entrar en estados de paz y tranquilidad y poder así trabajar los problemas emocionales desde un lugar seguro y confortable. Durante el masaje de aromaterapia, hay una pequeña cantidad de aceite esencial que se absorbe percutáneamente y otra parte que se inhala, enviando una señal al sistema límbico/hormonal/emocional que puede tener distintas respuestas fisiológicas (siempre de equilibrio y armonización, ese es el ámbito en que trabaja la psicoaromaterapia).Efectos de los aceites esenciales en los estados emocionales La experiencia de oler algo y tener de inmediato el recuerdo de un lugar, situación, persona, etc. muy remotos y totalmente olvidados, es muy común entre los humanos. En efecto, el olfato es el sentido que más rápidamente conecta con recuerdos del pasado que habíamos “olvidado” (realmente se encuentran dentro, en el inconsciente). Ese poder especial de este sentido, puede sernos muy útil en psicoaromaterapia, ya que nos permite, por ejemplo, trabajar con traumas inconscientes que de otra manera son difíciles de hacer aflorar. En este sentido, explorar adonde nos lleva aquel “olor que no me gusta nada”, dentro de la paleta aromática de que disponga el aromaterapeuta, es valiosísimo para poder enfocar la psicoterapia. El simple hecho de explorar con el cliente qué aceites esenciales le hacen sentir mejor, es una experiencia sumamente relajante y placentera para ambos, terapeuta y cliente. Cuando encontramos aquella fragancia natural que hace vibrar a la persona, que le llena, acabamos e encontrar la “piedra filosofal” para el problema emocional que en esos momentos le afecta con mayor intensidad e importancia.