Lavanda: mas allá de una fragancia...


La lavanda es una planta hermosa. El color violeta de sus flores impresiona la vista de cualquiera, y su intenso olor es capaz de impregnar hasta el último de los rincones. De hecho, es su perfume el que le ha dado la fama que hoy por hoy tiene. Sin embargo, hay quienes piensan que su aroma es el mismo que el que encontramos al destapar cualquier desinfectante comercial, esto no es cierto. Los productos de limpieza no huelen igual que la planta, y para evitar caer en prejuicios sólo debemos oler unas cuantas ramas: su exquisito perfume nos enamorará enseguida. Pero la lavanda no es sólo una fragancia. Ciertamente su aroma es el causante de que se haya popularizado tanto. Pero más allá de esto, esta planta esconde muchos beneficios para nuestro organismo. Afortunadamente, crece con abundancia en los países mediterráneos y resulta muy fácil de cultivar, así que no es complicado obtenerla. Lo que se utiliza comúnmente de ella es su aceite esencial, el cual se coloca de forma tópica en ciertas partes del cuerpo. Sus propiedades antiinflamatorias y sedantes son ideales para tratar los dolores lumbares y reumáticos, tortícolis, migrañas y cualquier malestar en los pies. Si queremos eliminar alguna tensión de nuestro cuello, sólo debemos aplicar un par de gotas del aceite esencial y masajearlo; en pocos minutos éste se relajará completamente. Si, en cambio, lo que nos interesa es aliviar un dolor fuerte de cabeza, podemos colocar unas gotitas sobre las yemas de los dedos y frotar de manera circular las sienes. Esta planta, además, tiene propiedades antisépticas que la hace eficaz para tratar lesiones de la piel. También, ayuda a desinfectar y cicatrizar las heridas; y es ideal para curar quemaduras, evitando que aparezcan las detestables ampollas. Igualmente, es un excelente remedio para mejorar alergias y eccemas, combatir la sarna y aliviar el picor de la psoriasis. Asimismo, disminuye la picazón e hinchazón de cualquier picadura de insecto (mosquito, pulgas y avispas). Del mismo modo, la lavanda tiene cualidades antibacterianas y antivíricas. De hecho, se ha demostrado que es poderosa para eliminar e inhibir muchas bacterias que son responsables de enfermedades respiratorias. Esta planta da para mucho, con ella se pueden realizar incluso preparados para uso interno. En infusión, sirve para combatir enfermedades como la bronquitis, la gripe y los refriados; y funciona como digestivo natural después de las comidas. También es sedante lo que permite calmar los nervios. Además, cuando se usa en aromaterapia, es maravillosa para tratar el insomnio, aquietar la mente y calmar los problemas de depresión y ansiedad. Nuestro hogar también puede beneficiarse de esta maravillosa planta, ya que podemos utilizarla como ambientador, poniendo unas cuantas ramitas dentro de unas bolsitas. Éstas son magníficas para perfumar cualquier habitación o gaveta, y ahuyentar todo tipo de insecto. Existen personas que piensan que la lavanda es sólo un aroma. Muchos caen en ese error porque desconocen que de esta planta podemos usar sus ramas, su aceite esencial, y preparar milagrosas infusiones. Y es que son tantos sus usos que no tiene ningún tipo de desperdicio. Una vez que la incluimos en nuestra vida, amarla se hace fácil; no sólo nos cautivará su olor sino sus numerosos beneficiosos.