Inhala, exhala y…otra vez vuelve a inhalar


Existen más de 400,000 distintos aromas en nuestra tierra.

Un ser humano es capaz de diferenciar varios miles de olores captándolos conscientemente y seleccionándolos para así guardarlos en la memoria.

La capacidad del olfato humano está atrofiada por los índices de contaminación con los que vivimos hoy.

Durante el proceso olfativo penetran moléculas de fragancias a través de la nariz por el torrente respiratorio hasta llegar a la zona del olfato a la altura de los ojos.

Ahí penetra por medio de la mucosa la información mediante incontables nervios olfatorios y entra al sistema límbico. Esta zona del cerebro es comúnmente llamada el centro emocional, porque ahí se regula el comportamiento emocional como miedo, alegría, sed, hambre, etc., pero también ciertas funciones de órganos internos y estados hormonales.

Ya que el sistema límbico no es 100% controlable, los aromas pueden hacer reaccionar causando emociones específicas.